Esta noche lo he pasado muy mal.
Y mi mejor ansiolítico está siendo la poesía.
Todavía no ha acabado la noche. Todavía no he dormido.
Espero que por fin pueda hacerlo.
Sin despertarme para vomitar de nuevo,
sin despertarme para llamar a mi madre
llorando, como si tuviese 3 años.
Mañana, labores mundanas: ir al ministerio, corregir
aburridísimos textos por la tarde... Fingir que la vida es normal.
Hacía tiempo que no tenía un ataque de angustia.
No tiene nada que ver con el caballo.
Ni con ninguna otra bestia que me ronda por la noche.
Es algo que subyace dentro de mí...
Esta noche lo he pasado muy mal.
Y mi mejor ansiolítico está siendo su poesía.
Hasta mi propia poesía.
Siento si mi intimismo te incomoda.
Siento si me dolor no te conmueve.
lunes, 30 de mayo de 2011
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