De repente te conozco y leo a Celso y paseo por el Orzán. Y tan rápido como viene, todo se desvanece. No es justo. No me ha dado tiempo a casi nada.
Y el chico de la leña se ha convertido ya en el chico de las astillas transparentes, fragmentos que no dicen nada. Tanto dolor en vano. Tanta nostalgia perdida. Ha pasado un año ya desde que te echaba de menos en la Gran Manzana. Ya no te quiero.
lunes, 21 de octubre de 2013
jueves, 11 de octubre de 2012
Nueva York
Un paseo por el parque. Una ardilla. Un puente mágico. Tu presencia lejana y sin sentido. Todo me resulta extraño y cercano a la vez.
Sigo teniendo esperanza.
Sigo teniendo esperanza.
lunes, 8 de octubre de 2012
roto
¿Cómo se repara un corazón roto? Miro por todas partes. Camino. Busco. Hablo. Intento no pensar en ti.
Y ni a miles de kilómetros puedo sentirte lejos.
Y ni a miles de kilómetros puedo sentirte lejos.
sábado, 1 de septiembre de 2012
cómoda
Supongo que le debo algo a la química. Tampoco estoy segura del todo. De repente me siento cómoda en silencio, no siendo totalmente yo, a tu lado. Bañada en extrañeza.
martes, 28 de agosto de 2012
miércoles, 24 de agosto de 2011
punta cabalo
Me gusta especialmente algo –además su indiscutible belleza natural– de esta isla. El hecho de que la mayoría de sus habitantes no vivan del turismo. Apenas hay hoteles. Los que se encuentran en el pueblo no superan las dos estrellas... Poseen ese aire decadente característico del desuso.
La mayoría de sus habitantes no viven del turismo, decía. Viven del marisqueo y de la cría del mejillón. Para cultivar mejillones, instalan unas plataformas de madera sobre el mar: las bateas.
Cuando cae la tarde, desde mi lugar favorito de la isla, la puesta de sol ilumina las bateas y se forma un paisaje extrañamente marciano. Y en ese momento..., en ese momento me siento como en casa.
La mayoría de sus habitantes no viven del turismo, decía. Viven del marisqueo y de la cría del mejillón. Para cultivar mejillones, instalan unas plataformas de madera sobre el mar: las bateas.
Cuando cae la tarde, desde mi lugar favorito de la isla, la puesta de sol ilumina las bateas y se forma un paisaje extrañamente marciano. Y en ese momento..., en ese momento me siento como en casa.
lunes, 1 de agosto de 2011
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