miércoles, 30 de septiembre de 2009
domingo, 20 de septiembre de 2009
verde
... y de repente, entiendo tan bien algunas cosas. Hoy, drogas durísimas que no me provocan ninguna adicción. Oro oro oro oro oro oro ror ror ror ror ror oro. Plata.
viernes, 18 de septiembre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
pues claro
"Soy un mal bicho. Siempre lo he sido. Sólo necesito una oportunidad para liarla. En los informes del colegio se observa perfectamente. Actitud negativa. Pues claro."
martes, 8 de septiembre de 2009
Galway
Nunca he llevado bien los cambios de estación. Y aunque todavía hace un calor infernal en la ciudad en la que vivo, el otoño está cerca. Presiento que será un otoño extraño, como tantos otros en mi vida. No tengo nada que me aporte gran estabilidad ahora mismo (ni pareja, ni casa, ni hijos, ni siquiera un trabajo...), y aún así me da miedo el cambio. Nunca creí que conservaría mi habitación/estudio –tan bonita, en forma de gran ele...– por tanto tiempo. Sumo libros, discos, prendas de ropa, adornos estúpidos y otros no tanto, una colección de amantes, recuerdos imborrables, algo de amor, un trasiego incontable de gente que va y viene... siempre en la misma habitación. Y no entiendo por qué no me voy, por qué no cambio mi vida y la abandono. Me pregunto si será la edad, pero lo descarto enseguida. Los años pasan y tampoco yo cambio demasiado con el paso del tiempo. Sigo siendo la misma niña tonta con los mismos miedos y las mismas ideas de hace diez años...
Hablando de cambios, mi mejor amigo cambia radicalmente de vida. Se va de la ciudad, del país. Con su novia, su coche y poco más; a empezar de cero, lejos, cerca del océano de nuevo, pero mucho más al norte. Además de quererle un montón, le envidio, de una forma sana, de esa forma que casi nunca se envidian las mujeres. Qué poco me gusta el género femenino. Salvo unas cuantas excepciones, claro. A ellas no las cambiaría por todos los chicos del mundo (si estás leyendo esto, formas parte del lote). En un par de días se van de la ciudad, decía –me cuesta a veces seguir el hilo, pienso demasiadas cosas a la vez, y tengo la necesidad imperiosa de expresarlas de golpe–. Hoy he estado con ellos, y con otros viejos amigos. A estos últimos me siento un poco más ajena. Es algo que hace unos años hubiera jurado que jamás llegaría a pasar. Hubiera puesto la mano en el fuego. Pero algunas cosas que creemos inmutables también cambian. Y ya quedan pocas de las que estoy totalmente segura.
Me apetece seguir escribiendo, y podría seguir toda la noche. Como decía Haro Ibars, "tengo un rollo interminable"... pero lo dejo por hoy. No por cansancio, por pereza. Sigo siendo una perezosa incorregible. Eso no cambia.
Y aunque llega el otoño, estoy un poquito obsesionada con este precioso himno de invierno que dedico a los que se van. Espero escucharlo pronto también en Irlanda:
Hablando de cambios, mi mejor amigo cambia radicalmente de vida. Se va de la ciudad, del país. Con su novia, su coche y poco más; a empezar de cero, lejos, cerca del océano de nuevo, pero mucho más al norte. Además de quererle un montón, le envidio, de una forma sana, de esa forma que casi nunca se envidian las mujeres. Qué poco me gusta el género femenino. Salvo unas cuantas excepciones, claro. A ellas no las cambiaría por todos los chicos del mundo (si estás leyendo esto, formas parte del lote). En un par de días se van de la ciudad, decía –me cuesta a veces seguir el hilo, pienso demasiadas cosas a la vez, y tengo la necesidad imperiosa de expresarlas de golpe–. Hoy he estado con ellos, y con otros viejos amigos. A estos últimos me siento un poco más ajena. Es algo que hace unos años hubiera jurado que jamás llegaría a pasar. Hubiera puesto la mano en el fuego. Pero algunas cosas que creemos inmutables también cambian. Y ya quedan pocas de las que estoy totalmente segura.
Me apetece seguir escribiendo, y podría seguir toda la noche. Como decía Haro Ibars, "tengo un rollo interminable"... pero lo dejo por hoy. No por cansancio, por pereza. Sigo siendo una perezosa incorregible. Eso no cambia.
Y aunque llega el otoño, estoy un poquito obsesionada con este precioso himno de invierno que dedico a los que se van. Espero escucharlo pronto también en Irlanda:
viernes, 4 de septiembre de 2009
difuso
No veo con claridad últimamente. No sé si se trata de mis ojos o de lo que se me presenta delante, pero no lo veo nada claro.
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