De repente, todo comienza a salir bien. Uno de esos días en los que no te esperas nada y, de repente, va la vida y te sonríe: una terraza, el kind of blue, un vino blanco, y el maldito dinero.
No tengo que madrugar mañana. Ni preocuparme por la pasta. Soy feliz.
lunes, 14 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario