Automimo número 2: serenidad.
Culpabilidad, fuera. Aunque me sigo preguntando si ayudé a que esa bonita –todavía no sé si era bonita o solo yo creía que era bonita– mentira no se conviritera nunca en realidad.
¿Y qué más da? Eso me dirás mañana, y como siempre, tendrás razón.
jueves, 30 de junio de 2011
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