La angustia implantada en mi tráquea.
Tengo las venas saladas
como el mar.
El mar.
A veces sube la marea
y me borro a mí misma sin querer.
Sólo quedamos las olas...
Las olas y yo.
Estrellándonos contra el hormigón
que otros han creado.
sábado, 16 de julio de 2011
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