Nunca he tenido demasiada fe en la mayoría de las personas que se han cruzado en mi vida. Sólo en unas cuantas elegidas. Ahora empiezo a perder la fe en las palabras. Tenía razón él, hace años, cuando me lo dijo. No le creí. Era todavía una ingenua.
Sólo importan los hechos.
martes, 17 de noviembre de 2009
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