No me acordaba de estos textos... Un año después de haberlos escrito me diagnosticaron un cuadro depresivo agudo. Perdí ocho kilos en dos meses. Me pincharon cada día durante una semana. Fueron los meses más duros de mi vida.
A Jonathan, tras tantos años, he vuelto a verlo este verano, en Nueva York. No sentí nada.
Bendita sea la química. Bendita sea la calma.
Praga, 11 de noviembre
No puedo evitar querer estar con él. Es la única persona con la que me siento relativamente bien en Praga. Aún así falta algo. Con todo el mundo falta algo. Miento. Con Joaquín no.
Hoy fui con Karel a la exposición. Como siempre, espero demasiado de la poca gente que conozco y que NO es gente gente gente. El idioma vuelve a establecer un distanciamento insalvable. No puedo expresar todo lo que siento, todo lo que soy. Claustrofobia.
Podría enamorarme en tres días. ¿Sería distitno si pudiéramos comunicarnos al cien por cien? Jonathan, me gustas demasiado. Joaquín, me moriría sin ti. Y sin embargo, me siento sola.
Necesito sentir que lo que hago me aporta algo. Y no está ocurriento. A veces me siento estúpida por no intentar realmente buscar mi camino. Demasiado difícil. Tengo que decidir algo. Ahora voy a leer a Pierre Reverdy. Adoro la poesía. Son las dos de la mañana, Javi duerme a mi lado y yo no tengo sueño.
Joaquín, no sé qué haría sin ti, pero tampoco sé qué hacer de mi vida ahora... y tú estás conmigo. Siempre confusa. Siempre angustiada. No hay momento de paz, de calma. Necesito calma. Necesito evadirme. No pensar. No ser yo.
Praga, 13 de noviembre
La inmensidad me atrapa y la realidad no es más que una esquina sucia.
Leo estos días a Bataille. Todo es tan superficial y vacío que me da asco y me siento ajena. El universo es la tumba. Estoy muerta.
Me pierdo en paseos absurdos y conversaciones sobre nada. En clases de checo. En peluquerías y tiendas. En habitaciones vacías, llenas de gente. En horas dormidas. En la angustia permanente. Estoy sola. Completamente sola. Quizá escribir sea una forma de evitar el abismo que me persigue. Me pierdo en él demasiado a menudo. La intensidad me está matando.
A pesar de todo, no cambiaría mi vida por la de cualquier estúpido de ahí fuera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario